Days of Light, Días de Luz plantea una historia sensorial en la que un grupo de personajes que atraviesan el desierto para reunirse y sentir los diferentes tipos de luz que nos da el verano. El sol y la luz en verano tiene muchas caras. luz de amanecer, luz de mañana, luz de mediodía, luz de tarde, luz nocturna… mostrando esos momentos de una forma única y cómo las nuevas colecciones de gafas de sol se adaptan a cada una de ellas, porque incluso en verano la noche también cuenta.
PRESENCIA A TRAVÉS DE LA AUSENCIA.
La dirección de acting para nuestra campaña se fundamenta en la ruptura total con el código publicitario convencional. Hemos conseguido una interpretación basada en la «no-actuación», donde los sujetos no interactúan con el espectador ni intentan «vender» el producto. Los modelos proyectan una actitud ausente, grave y profundamente introspectiva. No hay rastro de complacencia o alegría; en su lugar hemos buscado una frialdad magnética y una seriedad que priorice el estatismo y el misterio sobre el dinamismo comercial. Rostros serios y solemnes. La belleza no nace de la sonrisa, sino de la autenticidad de un gesto y una expresión. Con un lenguaje corporal orgánico, los movimientos son mínimos y pausados. Los personajes se sienten parte del entorno, como si la cámara los hubiera capturado en un momento de soledad genuina. Al no buscar la aprobación del espectador a través de una sonrisa, la marca proyecta una seguridad absoluta; las gafas dejan de ser un accesorio funcional para convertirse en parte de una armadura arquitectónica y personal.
La actitud fría funciona como un potenciador de la exclusividad. Mientras que la alegría publicitaria tradicional suele asociarse al mercado de consumo masivo, el distanciamiento emocional y la seriedad editorial sitúan al producto en el espectador como un objeto preciado y de diseño generando un deseo aspiracional basado en el misterio, donde el consumidor no solo compra una montura sino una forma de ver y ser visto.